El esperado plan de recorte de emisiones de Chile

(CHILE) Gobierno propone reducir en 45% sus emisiones contaminantes anuales para 2030, pasando de los actuales 46 millones de toneladas de CO2 a 25 millones. La propuesta de La Moneda será sometida a partir de hoy a una consulta ciudadana. Después, el Consejo de Ministros definirá el documento final. Si Chile la presenta durante la COP25, será el primer país del mundo en llegar a la cita con sus compromisos para los próximos años definidos.

Hoy por la tarde, el Ministerio de Medio Ambiente habilitará una plataforma de consulta ciudadana, en línea hasta el 14 de noviembre, para que cualquier persona comente la nueva meta de reducción de emisiones que presentará Chile en la COP25.

Las Contribuciones Nacionales Determinadas (NDC sus siglas en inglés) son el principal instrumento del Acuerdo de París, pues definen los compromisos de cada país para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y adaptarse al cambio climático.

Desde hace más de un año que los equipos técnicos del Ministerio de Medio Ambiente venían trabajando en la propuesta, a fin de llegar a la COP25, en diciembre, con el documento completo.

“Chile será uno de los primeros países del mundo en presentar su actualización de la NDC. Nuestra nueva NDC será más ambiciosa, más transparente y más movilizadora de la transformación del sector privado. El proceso, que debería ser en 2020, Chile quiere realizarlo antes de que finalice 2019, en la COP25”, afirma la ministra de Medio Ambiente y presidenta de la COP25, Carolina Schmidt.

La Tercera accedió en exclusiva al contenido del anteproyecto NDC, que se divide en cuatro: Mitigación, Adaptación, Componentes Integrados y Medios de Implementación.

En 2015, Chile propuso reducir 30% sus emisiones de 2007 para 2030, y a 45% si accedía a financiamiento internacional, pero sin definir cómo llegar al objetivo. Esto significa que, por ejemplo, se podía cumplir la meta y, al mismo tiempo, aumentar las emisiones totales.

Ahora propone una reducción de 45% de los valores de 2016 (última medición disponible) para 2030, definiendo el 2027 como el “año peak”, año en que Chile alcanzará su máximo de emisiones, para, a partir de ahí, reducir progresivamente sus niveles hasta la carbono-neutralidad en 2050.

Según el último Informe Nacional de Gases de Efecto Invernadero (2016), Chile emite 46 millones de toneladas de CO2 al año. Una reducción de 45% significa llegar a unos 25 millones de toneladas de CO2 al año para 2030.

Según especialistas en el tema, Chile se posiciona en un lugar distinto al comprometerse a una meta absoluta de reducción y no una condicionada al crecimiento económico, como en 2015. La meta del 45%, además, se acerca a lo que el IPCC (el panel científico que asesora a la ONU en cambio climático) recomienda si se quieren cumplir los compromisos del Acuerdo de París.

El gobierno ahora debate si incluir o no el llamado “presupuesto de carbono” en su NDC. Esto tiene que ver con una cantidad máxima de CO2 que le corresponde emitir para lograr la meta global del Acuerdo de París de limitar el calentamiento en 1,5°C. Este modelo permite cifrar el máximo de emisiones que le quedan a Chile, que según científicos está en unas 1.200 millones de toneladas de CO2. Pero hasta el cierre de esta edición no había definición en el gobierno sobre si incluirlo en el anteproyecto de NDC.

Al igual que en 2015, el gobierno condicionó el compromiso al financiamiento externo: “El compromiso máximo estará supeditado a la obtención de financiamiento internacional”, dice el documento.

Según Schmidt, es “una propuesta audaz, pero posible si aunamos esfuerzos nacionales e internacionales”.

El rol clave de los bosques

La meta del 45% de reducción no se cumplirá sin un aumento en la forestación, pues los bosques funcionan como “capturadores” del CO2 que hay en la atmósfera.

En 2015 se propuso reforestar 100 mil ha de bosque “preferentemente” nativo. Ahora, la meta se amplía al doble, 200 mil ha, pero aún hay diferencias en el gobierno respecto de si debe ser exclusivamente bosque nativo o incluir las de potencial forestal (pino y eucalipto), un tema no menor, por el impacto en la disponibilidad hídrica que tienen las distintas plantaciones.

Océanos y economía circular

Si bien la exigencia del Acuerdo de París para las NDC se limita solo a la mitigación (reducción de gases de efecto invernadero), Chile incluyó algunos planes de adaptación, como la protección de océanos y la promoción de la economía circular.

Así, por ejemplo, se compromete a definir una metodología para medir la huella hídrica para 2025.

Además, se fija el 2020 como la fecha en que se hará la “Hoja de Ruta de Economía Circular 2020 a 2040”, una transición hacia una economía circular con medidas a corto, mediano y largo plazo. En 2020 también se hará una “Estrategia Nacional de Residuos Orgánicos”.

Y en cuanto a océanos -prioridad del gobierno con la llamada “COP Azul”-, se propone que todas las áreas marinas protegidas tengan un plan de manejo con acciones de adaptación a efectos del cambio climático. “La próxima COP25 será una ‘COP Azul’ por la importancia que queremos dar a los océanos. Por ello, incluimos de forma inédita un compromiso de océano en nuestra NDC, que permitirá activarlo en el rol que puede desempeñar tanto de mitigación como en adaptación”, dice la ministra.

Chile podría ser el primer país en presentar NDC

Si Chile concreta el envío de la actualización de su NDC para la COP25, será el primer país del mundo en hacerlo, enviando una clara señal a otros países.

El Presidente Piñera anunció en Nueva York la “Alianza de Ambición Climática”, un grupo de 67 países que se comprometieron a una mayor ambición de reducción de emisiones y llegar a la carbono-neutralidad en 2050. Pero la Alianza representa apenas el 8% de las emisiones actuales de gases de efecto invernadero (GEI).

Según anunciaron en Nueva York, 11 países, además de Chile, ya iniciaron sus procesos para la presentación de la actualización de su NDC: Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Islandia, Luxemburgo, Holanda, Portugal, España, Suecia y Reino Unido.

Francia, Alemania y Holanda han presionado en la Unión Europea para que el bloque se comprometa a reducir sus emisiones en 55% para 2030, pero han encontrado la oposición de países como Polonia.

Finlandia será carbono-neutral para 2035 (antes que cualquier otro país). Otros apuestan al fin de las termoeléctricas a carbón, como Grecia a 2028 y Hungría a 2030.

En América Latina, Chile y Costa Rica han destacado con sus planes de descarbonización, pero Brasil, México y Argentina ni siquiera fueron parte de la cumbre de Nueva York.

Ezio Costa (FIMA): “No queda claro cómo se lograría”

“Lo que solicita la ciencia es que se bajen las emisiones netas en 50% para 2030. Eso es lo que hemos pedido, y que se cierren las termoeléctricas a carbón para 2030. Nos llama la atención el peak en 2027 y el compromiso de 45% para 2030. ¿Casi toda esa reducción sería entre esos tres años? No queda claro cómo se lograría”.

“Las medidas contra el cambio climático deben ser medidas que mejoren la salud de las personas y los ecosistemas, por lo tanto, cosas como la recuperación de las zonas de sacrificio son esenciales para que la NDC sea lo suficientemente ambiciosa”.

Flavia Liberona (Terram): “Absolutamente insuficientes”

“Chile es un país de ingreso alto y miembro de la Ocde, por lo cual de ninguna forma puede supeditar su reducción de emisiones a la obtención de financiamiento internacional. Es hora de que el Estado y las empresas asuman compromisos en serio y no anuncios que no se podrán cumplir”.

“Los compromisos en bosques son similares a lo que se presentó en 2015 y que entrará en vigencia en 2020. Es necesario asumir compromisos en serio, de recuperación de bosque nativo y de forestación con nativo. Las medidas que anunciará el gobierno son absolutamente insuficientes para los desafíos del país”.

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